sábado, 19 de julio de 2014

19-7

"-¿Sabes -me dice una voz al oído- que no tengo mucha confianza en ti? No importa cómo hayas llegado hasta aquí; no te han llevado tus pies. En vez de ayudarme, me escatimas mi lecho de muerte. No sabes cómo me gustaría arrancarte los ojos.

-En verdad -dije yo-, es una vergüenza. Pero soy médico. ¿Qué quieres que haga? Te aseguro que mi papel nada tiene de fácil.

-¿He de darme por satisfecho con esa excusa? Supongo que sí. Siempre debo conformarme. Vine al mundo con una hermosa herida. Es lo único que poseo.

-Joven amigo -digo-, tu error estriba en tu falta de empuje. Yo, que conozco todos los cuartos de los enfermos del distrito, te aseguro: tu herida no es muy terrible. Fue hecha con dos golpes de hacha, en ángulo agudo. Son muchos los que ofrecen sus flancos, y ni siquiera oyen el ruido del hacha en el bosque. Pero menos aún sienten que el hacha se les acerca."

-Franz Kafka, Un médico rural.

sábado, 12 de julio de 2014

12-7





-Robert Kirkman, The Walking Dead.

sábado, 5 de julio de 2014

Mucho tiempo después desde Toluca

Ya ha pasado casi un año desde que llegué a Toluca, la ciudad donde estoy cursando una Maestría en Humanidades. No he escrito sobre ella, porque las ocupaciones me han tenido muy a la carrera y quería dejar un tiempo para dar mi opinión de ella. Además, bajo la emoción del arribo, uno no puede hacerse una idea completa.
Centro de la ciudad. 

Toluca es una ciudad pequeña en comparación a otras de México, su población en la zona administrativa urbana llega hasta los 489,000 habitantes, pero si le sumamos toda la zona metropolitana (pueblos adyacentes que ya fueron “tragados”), se estima que hay 800,000 habitantes. Yo la compararía con San Pedro Sula; porque está llena de zonas industriales. En el clima, es el polo opuesto de la ciudad norteña de Honduras tanto anímico como en temperaturas. Esto se debe, en parte a que se encuentra ubicada a 2663 metros sobre el nivel del mar. Aquí los termómetros llegan hasta tres grados bajo cero en invierno, a veces incluso cae granizo y las montañas más altas quedan cubiertas de nieve. Esto último fue a lo que más me costó acostumbrarme cuando recién había llegado el año pasado.

Teatro Morelos.

La gente es un poco fría, formal y muy respetuosa de tu espacio; pero conforme los vas conociendo, te das cuenta que llevan algo de calidez y desarreglo. Creo que mi opinión en cuanto a la gente se debe a que he estado acostumbrado al desparpajo exagerado del hondureño promedio e incluso puedo hasta decir que extraño esa actitud alguna veces (sí, sobre todo en los eventos públicos).

Jardín botánico "Cosmovitral".
Es un tanto curioso que varios toluqueños me han resaltado lo poco que les gusta este sitio. Bueno, es un decir; pero digamos que sí me han hecho muchos chistes sobre "el pueblo tortero y bicicletero", "lo mejor de Toluca es que nunca vas", "ando haciendo caridades como sacar gente de Toluca", etc. A veces es hasta chistoso el contraste que se produce, porque yo me siento muy cómodo y feliz aquí. Una vez más, puedo decir que estoy acostumbrados a pueblos más sórdidos o muertos y que muchas de las personas que me han dicho eso no saben qué es el verdadero ostracismo. En lo particular, me encanta Toluca.  Sí puedo decirles que la cercanía con el Distrito Federal (una hora en autobus) hace que sea una población de paso hacia otros Estados de México y quizás eso le resta importancia.

Plaza de la Facultad de Humanidades de la UAEMéx.

Inicié viviendo en una casa de estudiantes que quedaba a una cuadra de la universidad, pero con el tiempo me di cuenta que salía algo caro a pesar del buen trato y la amabilidad de las dueñas, dos señoras ya entradas en cierta edad. Decidí mudarme a un pequeño apartamento cerca del centro histórico de la ciudad y fue la mejor decisión que pude haber tomado, porque es el punto neurálgico para toda la vida cultural y las actividades artísticas. 
Los portales, algo así como una versión de la peatonal.

El centro histórico no es tan viejo como podrían esperar de una ciudad mexicana, esto se debe a que hubo un fuerte terremoto en el siglo XIX y tuvieron que reconstruir mucho; por eso casi todos los edificios tienen un estilo ecléctico. Amo esta parte de Toluca en particular, es donde paso más tiempo y ya más adelante hablaré de cada uno de estos sitios.

viernes, 27 de junio de 2014

I'm not there


Producción del  2007, bajo la dirección y guión de Todd Hayness. Hace mucho había visto este filme e incluso lo presentamos en el Cine-club de la UNAH hace algunos años; sin embargo, la falta de tiempo sólo me había permitido escribir algunos apuntes dispersos al respecto. Hace unos días pude conseguir el DVD aquí en México, por lo que no pude evitar comprarlo y verlo con más tranquilidad, ya con el mayor discernimiento que te da el tiempo para entender muchas cosas.


El director  declaró que la idea de este filme le surgió en 1999, poco después de mudarse de Nueva York a Portland, cuando se reencontró con la música de Bob Dylan. Una vez  instalado en su nueva ciudad,  inició un arduo trabajo de investigación sobre el compositor. Al respecto, Hayness dijo: “Al preparar I'm not there empleé tanto tiempo estudiando la historia creativa de Dylan como su historia personal, y con historia creativa quiero decir sus canciones, sus escritos, sus entrevistas, sus películas y todas las obras que le inspiraron. Esto no iba a ser un biopic convencional, así que decidí centrarme en los lugares donde su vida creativa y su vida real se entrecruzan o se reflejan. Leí sus biografías, en realidad, casi todos los libros que se han publicado sobre él.” En esta búsqueda, el director se encuentra con que mostrar una versión convencional de Dylan, pues es imposible: “Pienso que esos biógrafos en busca del Dylan real siempre fallaron y que uno no puede encontrar esa verdad si no es a través de alguna clase de ficción” y más adelante agrega: “Y cuanto más leía, más me daba cuenta de cómo el cambio personal, artístico, etc. había definido su vida. Y la única manera de mostrar eso era escenificarlo, destilar su vida y su obra en una serie de personajes e historias diferenciados. Los seis personajes que finalmente emergen encarnan las diferentes personalidades e instintos que conforman su vida, aunque todos tengan su raíz en los 60.”


La película fue aprobada por el mismo Dylan; pero él no se hizo presente de ninguna forma en el set ni tuvo relación alguna con los actores; aunque se dice que cuando leyó el guión sólo envió una nota a través de Jeff Rosen, su representante, con una sola palabra: “Sí”. Fue justamente este manager, amigos del cantante y Jessie, el hijo de Dylan, quienes verdaderamente apoyaron la filmación con sus entrevistas y recomendaciones. Los mismos actores aceptan que únicamente vieron películas, leyeron entrevistas y libros sobre y de Bob Dylan, de manera que estuvieran preparados para sus respectivos roles. De cierta forma, Dylan estaba y no estaba allí. 


En el fondo, esta obra es la deconstrucción de un mito y ataca la idea de que un biopic debe tratar de reconstruir la imagen total de un personaje. El argumento nos muestra una visión segmentada que nos remite al personaje histórico original, a quien sólo vislumbramos al final. En ella encontramos al autor que se vuelve un vagabundo para seguir el camino de su ídolo Woody Guthrie, (El niño "Woody" interpretado por Marcus Carl Franklin), al cantante comprometido con las causas sociales el cantante  y que renace como evangelista (Christian Bale que es Jack Rollins y el Pastor John), el artista que reniega del Folk (Cate Blanchett como Jude Quinn), el que abanodonó todo después de su accidente (Richard Gere es "Billy the Kid”),  el que fue amante y padre (Heath Ledger es Robbie Clark) y el interminable interrogatorio al artista, personificación eterna del "enfiant terrible" (Ben Whishaw como Arthur Rimbaud). Quienes rodean la vida de Dylan también son una combinación: Charlotte Gainsbourg es Claire, representación de Sara Dylan y Suze Rotolo; Bruce Greenwood es el reportero Keenan Jones, un ficticio Mister Jones que persigue a Jude, para luego aparecer como Patch Garrett; y Julianne Moore es Alice Fabian, una referencia a la cantautora Joan Baez.


De este collage de seres se desprende un solo ser y también una mezcla de géneros cinematográficos que pasan por el documental, el drama, el western, el lirismo,  el biopic, el musical, etc. Al mismo tiempo,  es un intrincado tributo al cine que de y sobre el mismo Dylan se hizo. Constantemente encontramos referencias a Patch Garret and Billy the Kid, Reynaldo y Clara, Don’t Look-Back. Además, recorremos la carrera de Dylan, el largo camino que lo lleva a convertirse en quién es. Por nuestra vista pasan  no sólo sucesos; sino que referencias a sus canciones y personajes de su creación.


I'm not there  también es un mosaico sobre diferentes épocas al ser el mosaico sobre un artista. El director nos recalca: “Básicamente espero acabar con cualquier idea preconcebida sobre Dylan, verlo desde dentro y desde fuera, como persona creativa en un momento y lugar específicos y como verdadera personificación de la diversidad americana, sus conflictos, sus rebeliones y sus tradiciones.” Al relatar la vida de Dylan, se relata la vida de los Estados Unidos  tanto del siglo XX (periodismo, música, Generación Beat, movimientos de lucha social y la guerra de Vietnam) como del XIX, (en la imagen del lejano oeste que aparece con Billy The Kid). Finalmente, se nos plantea la responsabilidad del artista, su lugar en este mundo, su tiempo y su capacidad para transformarlo.


No puedo despedirme sin  decirles que fue el gusto que le tengo a la música de Bob Dylan lo que en principio me movió a ver este filme, y, para buena fortuna, éste está acompañado de una hermosa banda sonora con increíbles adaptaciones; así que les recomiendo que la busquen si pueden. Por lo pronto, ya incluí algunas a lo largo de este artículo.  Me despido y los dejo con el trailer.

sábado, 21 de junio de 2014

Apología de mujer con sombrero.




Yo no vine aquí, viniste tú.
Yo no te esperaba y te besé.
Se supone que debo callar.
Se supone que debo seguir.
Se supone que no debo protestar.

Se supone que eres un regalo
que se me rompió enseguida
y ahora nada, lo de siempre.
Se supone que eres el sombrero
de una fiesta, de ésos de cartón
para la ocasión.

Oh, mujer,
si supieras lo breve que entraba la luz
en la casa de un niño en un alto edificio
y que era la hora esperada del día,
no me hubieras tocado en el hombro una vez.

Oh, mujer,
si supieras lo breve que entraba esa luz
en una casa que se llamaba la noche,
en una casa en la que no había más puertas
que las de la razón de aquel niño sin fe.

Ahora se supone y nada más,
yo también quisiera suponer
que la cobardía no existió,
que es un viejo cuento de dormir;
pero quedo yo en medio de mí
y en medio de las mismas paredes
sonriendo a los amigos,
yendo allá, desayunando;
pero quedo yo aquí
aplaudiendo una vez más
a los fantasmas de las tres.

Oh, mujer,
ojalá que contigo se acabe el amor,
ojalá hayas matado mi última hambre.
Que el ridículo acaba implacable conmigo
y yo de perro fiel lo transformo en canción.

Oh, mujer,
no te culpes, la culpa es un juego de azar,
nadie sabe lo malo que puede ser riendo
y lo cruel que pudiera salir un regalo.
No te asustes del día que va a terminar,
no te asusten los puentes que caigan al mar,
no te asustes de mi carcajada final.

-Silvio Rodríguez.